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Thursday, August 16, 2012

Grays / Grises


Today an elderly woman in Jasola offered me chai.  I walked by her dwelling, said hello and she offered tea.  She is one of those people who offer you food and water without even knowing you, with true and open hospitality.  When I thanked her and told her I was working and had to go my way, she held on softly to my shoulder and spoke to me sweetly in Hindi, as if she was my grandmother.  My friend Saira, the community mobilizer with whom I was walking with through the community, translated for me and said, “She is blessing you.  She says she hopes your children can grow up to be adults”.  With teary eyes I thanked her in one of the few phrases I know in Hindi, “Shukria”, and continued walking.

Every boy and girl should have the blessing of growing up, of becoming healthy adults, complete, well nourished, educated… happy.  Every girl and boy should have the blessing of growing up, of surviving, no matter whose child they are, or where they were born, or what language they speak, or what color is their skin.  No little one should die of hunger, or diarrhea or violence.

I wrote this a few years ago, but it applies today as much as in 2006.

All in all, gray moments are good… Just as the greens in trees and mountains are highlighted and changing in a cloudy day.  There is hope… in spite of the grayness, the confusion, the mist, there is hope.  It’s horrible when reality hits you with no warning.  Your soul gets cold when the protective bubble bursts and allows the wind, reality, to enter.  How many layers have yet to burst?  How cold can the world be?  Nothing works as it should, and models are just that.  And how useful is it to know it and perceive it if you are not going to do anything about it?  Awareness is not the same as being aware.  What use is to you to be a thinker if you will do nothing beyond thinking?  Awareness is the first step; it is waking up and breathing true air.  It is realizing what is going on around you; it is like removing a veil from your eyes.  However, it doesn’t stop there.  To be conscious is acting upon what you see, reacting to needs.  It is a complete process.  But, what is required to go from the plane of imagination and good ideas to what is palpable?  How do you light that spark?  How do we go from being asleep, to being aware, to being significant?  Is there green in the grays of paralyzing sleep? 

There are so many archaic and powerful structures to resist.  So much work to do… and sometimes this contradictory and absurd world can be overwhelming and exhausting.  But people are working to transform it, and they are hoping they can transform it.  And if people who are surviving day to day do not lose hope, I won’t lose hope either. We must go on.  Let’s go on… let’s keep hoping and working and breathing…

 Floor painting at Dilli Haat Market / Pintura en el suelo del mercado Dilli Haat

Hoy una anciana de Jasola me ofreció té.  Pasé a la par de su vivienda, la saludé y nos ofreció té.  De esas personas que te ofrecen comida o agua, sin conocerte, pero con verdadera y abierta hospitalidad.  Cuando le agradecí y le dije que estaba trabajando y debía seguir mi camino, me tomó suavemente del hombro y me habló en hindi dulcemente, como si fuera mi abuela.  Mi amiga Saira, la movilizadora comunitaria con la que estaba recorriendo la comunidad, me tradujo y me dijo: “Te está bendiciendo.  Te dijo que espera que tus hijos crezcan, y que lleguen a ser adultos”.  Con ojos lagrimosos le agradecí a la anciana con una de las pocas palabras que sé en hindi, “Shukria”, y continuamos con nuestra caminata.

Todos los niños y niñas deberían tener la bendición de crecer, de llegar a ser adultos sanos, completos, bien nutridos, profesionales… felices.  Todas las niñas y los niños deberían tener la bendición de crecer, de sobrevivir, sin importar de quién son hijos, o dónde nacieron, o qué idioma hablan, o de que color es su piel.  Ningún pequeño o pequeña debería morir del hambre, o de diarrea o por violencia.

Escribí esto hace varios años ya, pero aplica hoy como en el 2006. 

Los momentos grises, dentro de todo, son buenos…  Así como en un día nublado, el verde de los árboles y las montañas resalta, cambia.  Hay esperanza… a pesar del gris, de la confusión y la neblina, hay esperanza.  Que horrible es que te pegue la realidad, sin previo aviso.  Se te enfría el alma cuando la burbuja protectora estalla y permite la entrada del viento, de la realidad.  ¿Cuántas capas faltan por reventarse?  ¿Qué tan frío puede ser el mundo?   Nada funciona como debería y los modelos, son sólo eso.  Y ¿de qué te sirve saberlo y percibirlo si no vas a hacer nada al respecto?  No es lo mismo estar consciente que ser consciente.  ¿De qué te sirve ser un ser pensante si no vas a hacer nada más que pensar?  Estar consciente es el primer paso, es despertarse y respirar el verdadero aire.  Es darse cuenta de lo que está pasando alrededor, es como quitarse un velo de los ojos.  Sin embargo, no se detiene allí.  Ser consciente es actuar respecto a lo que se capta, reaccionar a las necesidades.  Es un proceso que se completa.  Pero, ¿qué requiere pasar del plano de la imaginación y las buenas ideas a lo palpable?  ¿Cómo se enciende esa chispa?  ¿Cómo pasar de dormidos, a conscientes, para finalmente ser significativos?  ¿Hay verde en los grisáceos del sueño paralizador?

Hay tantas estructuras arcaicas y poderosas qué resistir.  Tanto trabajo por hacer… y a veces es aplastante y desgastante este mundo contradictorio y absurdo.  Pero hay gente trabajando para transformarlo, y teniendo la esperanza de que puedan transformarlo.  Y si las y los que sobreviven el día a día no pierden la esperanza, yo tampoco.  Tenemos que seguir.  Sigamos… sigamos esperando y trabajando y respirando…