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Monday, August 27, 2018

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Cosas que he aprendido (y sigo aprendiendo)

Se viene a esta vida a amar, a aprender a amar de diferentes formas y a ser amadx
También se viene a esta vida a soltar
Bailar libera
Todo es temporal (lo malo pasa, termina; y lo bueno, hay que gozarlo)
Todxs lxs cuerpxs son hermosxs
El lenguaje incluyente es muy importante y cambia estructuras mentales
Es alegre compartir comida
El agua no se le niega a nadie
Ponerle nombre a las plantas es lindo (en especial a los cactus)
Lxs niñxs son sabiduría pura
El arte es poderosa
Tenemos el poder adentro nuestro para sanar
Sanar duele, pero qué rico es poder sanar
Hay ternura a nuestro alrededor siempre; podemos aprenderla, practicarla
El estar presente implica vivir mejor
Hay que abrir el corazón y ser agradecidx
El corazón tiene pocos límites para crecer y ensancharse
Está bien decir que no
Está bien descansar
Se debe escoger una parte de la lucha y contribuir desde donde estemos
Se pueden reconocer privilegios, soltarlos, usarlos para beneficiar a otrxs
Siempre tenemos algo que compartir con otrxs
Una sonrisa puede curar mucho
Los abrazos son de las cosas más ricas del mundo
Organizarse con otrxs cuesta, pero las relaciones que se tejen valen la pena
Siempre hay esperanza, pero hay que mantenerla viva de manera activa
Algunos sueños se cumplen y hay que seguir soñando
Se puede viajar leyendo
Viajar te abre la mente y el corazón
Las relaciones (de familia, pareja, amistades) son importantes en profundidad más que en longitud
Siempre hay tiempo para la empatía
Siempre hay tiempo para ver el atardecer, una flor y la luna
El feminismo es un proceso
No hay que olvidar ser fiel a unx mismx
La vida es hermosa



Things I have learned (and I'm still learning)





One comes to this live to love, to learn different ways of loving, and to be loved
One comes to this life to let go as well
Dancing liberates
Everything is temporary (the bad ends; and the good, we must enjoy)
All bodies are beautiful
Inclusive language is very important and it changes mental structures
It's joyful to share food
No one can be denied water
Naming plants is cute (specially cacti)
Children are pure wisdom
Art is powerful
We have the power within us to heal
Healing hurts, but it's so good to be able to heal
There is tenderness around us all the time; we can learn it, practice it
Being present implies living better
One must open the heart and be thankful
The heart has little limits when it comes to growing and expanding
It's OK to say no
It's OK to rest
One must choose one part of the struggle and contribute from where we are
We can recognize privileges, let them go, use them to benefit others
We always have something we can share with others
A smile can be healing
Hugs are some of the best things in the world
Organizing with others is difficult, but the relationships weaved are worth it
There is always hope, but we must keep it actively alive
Some dreams come true and we must keep dreaming
You can travel by reading
Traveling opens your mind and heart
Relationships (family, partners, friends) are important in terms of depth more than length
There is always time for empathy
There is always time to watch the sunset, a flower and the moon
Feminism is a process
Never forget to be faithful to yourself
Life is beautiful

Tuesday, July 24, 2018

Vivir la utopía / Live the utopia

Hace varias lunas llenas que quería escribir algunas cosas que tenía en el pensamiento y el corazón, pero creo que tenía que atravesar este tiempo para que las letras fluyeran y se cerraran algunos procesos. Desde hace tiempo vengo pensando sobre cómo podemos construir mejores relaciones que florezcan, cuyos frutos sean palpables en forma de cambios en nuestros pequeños rincones del mundo. Hay cosas que he aprendido en estas semanas intensas que me dan más claridad (y esperanza) sobre partes del camino a andar. Algunos de estos pensamientos vienen después de ir al Encuentro de Mujeres queLuchan, cerrar el primer módulo del Diplomado en Teoría e ideas Feministas en la Historia de Mujeres Ixchel, aprender lecciones en el trabajo como consultora y en los acompañamientos que hago como doula, así como aprendizajes de mis relaciones, incluyendo la relación conmiga misma. Les comparto sólo algunas cosas (así leen las otras piezas donde siga hablando de esto).

En marzo fui al Encuentro de Mujeres que Luchan en Chiapas y aún se me eriza la piel al recordar cuando entré al caracol y vi a tantas mujeres, tan diversas y hermosas, representando muchos lugares y territorios. Fue sobrecogedor ver a más o menos siete mil mujeres reunidas, en respuesta al llamado de las zapatistas. Había pláticas, talleres, artes, deportes, comida… muchas oportunidades para encontrarnos con otras y aprender, escuchando, compartiendo. Las zapatistas demostraron que llevan a la práctica la frase de un mundo donde quepan muchos mundos, y desde un posicionamiento claramente anti capitalista y anti patriarcal. Es parte de lo que quiero seguir viviendo, ser una sujeta confluente (como dice MaríaLuisa Femenías) y que mi práctica sea del mismo tamaño que mi discurso. Para mí, aprender sólo por aprender es glotonería, así que estoy reflexionando sobre qué significa “un mundo donde quepan muchos mundos” (desde un posicionamiento anti capitalista y anti patriarcal) para mi vida cotidiana y qué acciones tomar en esta línea. Aquí entran mis múltiples identidades como individua, pero también mis identidades colectivas.

Una de mis amigas con las que fui al encuentro me dijo, “Majo, ¡las zapatistas viven la utopía! Se saben defender, se sienten seguras y se sostienen entre sí”. Son las utopías que se viven a diario, dirían las teólogas feministas latinoamericanas. Y yo le contesté a mi amiga que la utopía es posible, pero renunciando a privilegios de mujeres clase medieras, identificando qué soltar para que todxs seamos más iguales o tengamos más, sin seguir aspirando a tener más y a “ser” más sólo como individuas. Allí es donde entra la relación con la otra y el otro, escogiendo con quién quiero construir y vivir esa utopía a diario, y también reflexionando sobre qué estoy haciendo en la cotidianidad para trabajar para que todxs tengan una membresía justa en este mundo (como lo plantea Seyla Benhabib).

Al regresar a San Cristóbal de las Casas después del encuentro, mientras esperaba a una de mis mejores amigas para ir a cenar, me puse a platicar con una anciana en el parque. Aunque no nos conocíamos hablamos de cosas profundas sobre la vida, y la importancia del disfrute. Pienso que todos los días tengo que balancear eso, disfrutar la vida, sin dejar de hacer cosas para crecer, para acompañar a otras personas en sus propios crecimientos y para construir espacios un poco más justos.

Yo estoy practicando esto cada vez que puedo:
· Sanar: en mis adentros y mi cuerpo
· Romper: los silencios
· Abrir: espacios seguros
· Acompañar: los procesos de otrxs
· Tejer: escogiendo con quiénes (más de esto en la siguiente pieza del blog)

A inicios de marzo en mi casa les dije a unas amigas que añoro tener más espacios de encuentro, para sanar y construir. Así que estoy lista para abrir un círculo de mujeres mensual, o al menos consistente para juntarnos a platicar, a escuchar, a aprender. Aunque es impresionante ver a siete mil mujeres reunidas, lo más importante es identificar a mis mujeres, las mujeres de mi vida (y hombres también) a nivel cotidiano con lxs que puedo seguir construyendo relaciones recíprocas, transparentes, e irnos acompañando en los procesos. Es abrir el corazón y los espacios para encontrarnos y realmente vernos.

¿Qué espacio querés y podés abrir vos? ¿Con quiénes querés construir y vivir la utopía?


("No necesitamos permiso para ser libres" (foto del Encuentro de Mujeres que Luchan, Aldana 2018 / "We don't need permission to be free", photo from the Encuentro de Mujeres que Luchan, Aldana 2018)

I wanted to write some things I had in my thoughts and heart many moons ago, but I think I had to go through this time for letters to flow better and for closing some processes. For a while, I have been thinking about how we can build better relationships that blossom, whose fruits are palpable in the form of changes in our small corners of the world. There are a few things I have learned in these intense weeks that give me more clarity (and hope) of parts of the road to travel. Some of these thoughts come after going to the Encuentro de Mujeresque Luchan (Meeting or Encounter of Women Who Fight), closing the first module of Mujeres Ixchel’s Certificate on Feminist Theory and Ideas in History, learning some lessons from the work I do as a consultant and the accompaniment as a doula, as well as learnings from my relationships, including the relationship with myself. Here are some of those things (so that you read the next piece where I write more of this).

In March I attended the Encuentro de Mujeres que Luchan in Chiapas and I still get goosebumps when I remember entering the community and saw so many women, so diverse and beautiful, representing many places and territories. It was startling to see around seven thousand women coming together in response to the Zapatista women’s call. There were conferences, workshops, arts, sports, food… many opportunities to meet each other and learn, listening, sharing. The Zapatista women demonstrated they practice their phrase of wanting a world that fits many worlds, and from a very clearly anti-capitalist and anti-patriarchal stand. This is part of what I want to keep living, being a confluent subject (like María Luisa Femenías proposes) and that my practice is the same size as my discourse. To me, learning just to learn is gluttony, so I am reflecting on what “a world that fits many worlds” (from an anti-capitalist and anti-patriarchal positioning means for my daily life and what actions to take in that line. My multiple identities come in here, as an individual, but also my collective identities.

One of my friends I went to the women's encounter with told me, “Majo, the Zapatistas live the utopia! They know how to defend themselves, they feel safe and they hold each other”. These are the utopias that you live daily, the Latin-american feminist theologians would say. And I responde that the utopia is possible, but by renouncing to some of our privileges as middle-class women, identifying what to let go of so that we all are more equal or have more, without continuing to aspire to have more “be” more merely as individuals. That is where the relationship with others come in, choosing who I want to build and live that utopia daily, and reflecting on what am I doing on a daily basis to work so that we all have a just membership in this world (like Seyla Benhabib proposes).

When I went back to San Cristóbal de las Casas from the women’s encounter, while I was waiting to meet with one of my best friends to have dinner, I started talking to an old lady in the park. Even though we didn’t know each other, we talked about very deep things in life, and the importance of enjoyment. I think that I have to balance that every day, enjoy life, without forgetting to do things to grow, to accompany others in their own growths and to build spaces that are a bit more just.

Every time I can, I am trying to practice this:
· Heal: in my insides and my body
· Break: the silences
· Open: safe spaces
· Accompany: the process of others
· Weave: and choosing with whom (more of this on the next piece)

At the beginning of March, I told some friends in my house that I long to have more spaces to find and meet each other, to heal and build. So, I’m ready to open a monthly or recurring circle of women, where we can get together and talk, listen, learn and see each other. Even though it was amazing to see seven thousand women together, the most important thing is to identify my women, the women (and men) of my life who I can continue to build reciprocal relationships that are transparent, and to continue to accompany each other’s processes. It is about opening the heart and the spaces to meet and really see each other.

What kind of space do you want and can open? Who do you want to build and live the utopia with? 

Tuesday, April 4, 2017

Héroe / Hero

Hace unos días me subí en una camioneta en el Trébol para regresar de la capital a Antigua. Como siempre, en el camino, por unos cuantos minutos se suben personas que están vendiendo o pidiendo dinero. Aunque las formas en que hablan son similares, siempre hay detalles de historias que son diferentes, dejándome impresiones de las situaciones que se dan en estos breves minutos de interacción. Muchos de los que se suben son hombres. Muchos dicen haber sido parte de una mara o pandilla, pero que ahora están tratando de ganarse la vida de manera digna y trabajando. Ya sea que estén vendiendo un dulce, lamparita, pidiendo dinero o haciendo entretenimiento en la camioneta, casi nadie los ve a los ojos. Si les reciben el artilugio que ofrecen para empezar, si les dan dinero o compran algo, casi nunca los ven realmente.

En esta ocasión, el primero en subirse a la camioneta tenía una sonrisa y voz muy lindas; voz como para ser locutor de radio. Estaba vendiendo engrapadoras y en su mano izquierda tenía un anillo que parecía de matrimonio. El segundo, fue un hombre mayor que el primero, con varios tatuajes en ambos brazos, hablando con mucha honestidad y fuerza. Habló desde su transformación espiritual, diciendo “vine de la basura, viví en la basura, soy basura; pero Dios puede usar eso…”. Contó que interactuó una vez con uno de esos “millonarios de Tikal Futura” que le preguntó si tres quetzales le eran suficientes, y que cuando él respondió que tres era mejor que nada, el otro hombre le dijo que él se suicidaría si sólo tuviera tres quetzales en la billetera. Compartió de la angustia cuando llega el recibo de luz o la escuela, o si faltan 10 centavos para ajustar para el pasaje. El tercero, con porte como de jugador de basketball, entró con un discurso personalizado, diciendo, “Mirá, yo sé que vos me entendés como ser humano. Mis papeles están manchados, igual que mi piel, y seguro si tuvieras una empresa no me darías trabajo y por eso estoy vendiendo chocolates”. Los chocolates decían Hero en cursivas. 

Me dejaron pensando en muchas cosas, en los múltiples privilegios que tengo como mujer clase-mediera, mestiza, urbana, con acceso a educación, trabajo… Yo puedo hacerme tatuajes porque quiero y me gustan, y dentro de muchos espacios, no son barreras. Mi piel no está “manchada”, y me han dicho en migración y otros espacios que “qué lindo” mi tatuaje (es visible en mi brazo izquierdo). Duermo en una cama todos los días, y si no duermo en la propia, es porque estoy viajando por trabajo o placer. Puedo escoger cómo moverme según me convenga, y no pienso si tengo para el pasaje (de bus, shuttle, taxi, avión). Pero sobre todo, me quedé pensando en la basura… en que alguien diga, “soy basura”. No he dormido en un basurero, ni crecido en uno, ni me he considerado una sola vez en mi vida “basura”. Aunque tengo mucho por crecer y aprender, tengo salud emocional y mental.

Sé que vivimos en un país violento, doloroso, desilusionado y roto. Sé que es difícil entablar diálogo con el “otro” y la “otra”. Es difícil vernos a los ojos. He conversado con varias personas en estos días, sobre cómo nos relacionamos a través de la violencia principalmente. Un hombre en una librería me decía que el tejido social en Guatemala se ha roto por diferentes eventos como la colonización y la guerra, y que al ir intentando reconstruir este espacio social hemos ido re-tejiendo con violencia (lo vemos hoy en eventos como el rechazo al pluralismo jurídico o la violación de los derechos de las 41 niñas asesinadas el 8 de marzo). Me siento llena de frustración, impotencia, angustia, enojo, y quiero sobrepasar esto para no relacionarme con otrxs sólo desde la violencia o desde el dolor.

Te invito a hacer un ejercicio. Sea que caminés por la calle, tomés el bus, un taxi o un avión, hacé el ejercicio de ver a las personas a los ojos. Ver lo hermoso de cada una, aunque sea una sola cosa; hagamos el ejercicio. Si te cuesta ver la sonrisa pícara del joven que se sube con su mochila de la escuela al hombro, o la trenza en la cabeza de la señora que entrelaza perfectamente ébano y plata, tal vez fijate en algo externo a la persona, como los zapatos recién lustrados del hombre o  los aretes de la patoja que brillan con cada movimiento del bus. Ya después vas a poder ver una, dos, más bellezas de la persona en sí: camanances, cejas, arrugas, lunares, miradas. Más adelante, podés hasta imaginar que tal vez la persona se ve cansada porque está cuidando a su mamá que sobrevive un cáncer, o que hoy está orgullosa porque logró hacerle cola a su hija sin jalarle tanto el pelo, que lleva flores porque le gusta tener flores en la mesa. Imaginar que es una persona igual que vos, que yo, con belleza a diferentes niveles, con expectativas, necesidades, frustraciones.

¿Será que nos podemos entender como seres humanxs? ¿Será que nos podemos ver más seguido a los ojos y vernos en otrxs a diferentes niveles? ¿Será que a esx otrx que vemos le podemos ver sin hacerlx sentir basura? ¿Sin generalizar sobre sus características basadas en circunstancias? ¿Podemos relacionarnos más allá de la violencia e ir sustituyendo esos hilos de violencia por hilos de empatía, diálogo, apertura? ¿Podemos ver el “héroe” que hay en cada unx? No sé, pero vale la pena hacer el intento.

___ 

A few days ago I got on a public bus at Trébol to get back from the capital city to Antigua. As always, on the way and for a few minutes, there are people who get on the bus selling something or asking for money. Although the ways they talk are sometimes similar, there are always details of stories that are different, and I’m left with impressions of the situations that take place in these brief minutes of interaction. Many of the people that get on the bus are men. Many say they were part of a gang, but that now they are trying to win their daily bread in a dignified manner and working. No matter if they are selling candy, a flashlight, asking for money or entertaining people on the bus, almost nobody looks them in the eyes. If someone receives the gadget they are offering to begin with, if they get money or someone buys something, they don’t really see them.

On this occasion, the first one to get on the bus had a very beautiful smile and voice; a voice to be a radio announcer. He was selling staplers and on his left hand he was wearing a ring that looked like a wedding band. The second one was an older man than the first, with several tattoos on both arms, talking with a lot of strength and honesty. He talked from a spiritual transformation point, saying “I came from the trash, lived in the dump, I am trash; but god can use that…”. He said he had interacted with one of those millionaires from Tikal future” (a mall) that asked him if three quetzales ($0.40) where enough, and when he said that three was better than nothing the man said he would kill himself if the only had that in his wallet. He talked about the anguish when the electricity or school bills arrive, or if you are 10 cents short for the bus ticket. The third man, with the body build of a basketball player, came in with a personalized discourse, saying, “Look, I know that you understand me as a human being. My papers are stained, just like my skin, and if you had a company you would not give me a job, and that is why I’m selling chocolates”. The chocolates said Hero in cursive.

They left me thinking about many things, in the multiple privileges I have as a middle-class woman, mestiza, urban, with access to education, work… I can get tattoos because I want to and like them, and in many spaces, they are not barriers. My skin is not “stained”, and I’ve received “cute tattoo” comments at immigration and other offices (very visible tattoo on my left arm). I sleep in a bed every night, and if it’s not my own, it’s because I’m traveling for work or pleasure. I can choose how to move around based on what’s convenient, and I don’t even question if I have enough for my ticket (bus, shuttle, taxi, plane). But above all, I kept thinking about the trash… in the fact that someone says “I am trash”. I haven’t slept in a dump, have not grown up in one, and have not considered myself trash ever in my life. Although I have many things to learn and still grow, I have emotional and mental health.

I know we live in a violent country, a country that hurts, is disillusioned and broken. I know it’s hard to dialogue with the “other”. It’s hard to look at each other in the eyes. I have talked with several people in these days, about how we relate with each other mainly through violence. A man at a book shop was telling me how the social fabric has been torn in Guatemala by several events like colonization and the war, and that in certain attempts to rebuild the social space we have been re-knitting with violence (we see it in events like the full rejection of justice pluralism o the violation of the human rights of the 41 girls that were assassinated on March 8th). I feel full of frustration, impotence, anguish, anger, and I want to overcome all this to not relate with others only through violence or pain.

I invite you to practice an exercise. Be that you walk on the street, take a bus, a taxi or a plane, do the exercise of looking at people in the eyes. See the beauty in each person, even if it’s only one thing; let’s practice this. If you find it hard to look at the rascal smiles on the young man with his schoolbag on his shoulder, or the braid in the head of the lady that interweaves ebony and silver perfectly, maybe notice en something external to the person, like the recently polished shoes the man is wearing, or how the earrings the young woman is wearing shine with each movement of the bus. Afterwards you will be able to see one, two, more beauties of the person themself: dimples, eyebrows, wrinkles, moles, looks. Further on, you can even imagine that the person looks tired because they are taking care of their mother who is surviving cancer, o that today they are proud for making their kid a ponytail without pulling so much on the hair, that they are taking flowers home because they like to see them on the table. Imagining that they are a person, just like you, like me, with beauty at different levels, with expectations, needs, frustrations.

Can we understand each other as human beings? Can we see each other in the eyes more often and see ourselves in the others at different levels? Can we see that other without making them feel like trash? Without generalizing about their characteristics based on circumstances? Can we relate with each other beyond violence and substitute those violence threads with empathy, dialogue and openness threads? Can we see the “hero” that is inside everyone?


I don’t know, but it is worth trying.

Thursday, March 23, 2017

Quiero ser jacaranda / I want to be a jacaranda

Las jacarandas
tan sensibles que son a lo que las rodea.
En los lugares de frescura, son pacientes,
sabiendo cuándo soltar sus flores para para alfombrar el suelo con su ternura.
En donde hay sol, pareciera como que aligeran el paso
para tener miles de hojas juntas para ofrecer refugio del medio día.
Sus raíces son fuertes, notorias.
Sus ramas, como que volaran para besar el cielo.
Yo quiero compartir flores, colores, ritmo.
Quiero saber con qué otras almas puede una abrazarse.
Quiero ramas para alcanzar,
raíces para atravesar los tiempos.
Quiero flores para recordar la brevedad pero belleza de la vida,
y que así como en las jacarandas, a veces se pueden hacer nidos.


Jacarandas
are so sensitive to what surrounds them.
In places with freshness, they are patient, 
knowing when to let go of their flowers to make a carpet with their tenderness.
When there is sun, it seems like they make their step quicker
to have thousands of leaves, together offering refuge from the middle day.
Their roots are strong, notorious.
Their branches, as if they flew to kiss the sky.
I want to share flowers, colors, rhythm.
I want to know what other souls I can embrace with.
I want branches to reach,
roots to get through times.
I want flowers to remember the shortness but beauty of life,
and that sometimes, like in jacarandas, you can build nests.

Wednesday, November 2, 2016

Hilos / Threads

En cada hoja

  está el árbol,

  el tiempo y la vida,

  los recuerdos del sol y el viento,

  la nostalgia del crecimiento.
En cada hoja

  está la promesa incierta del futuro,

y la importante tarea de seguir entretejiéndose en lo que venga,

y sentir en la piel, todo.




In each leaf

  is the tree,

  time and life,

  the memories of the sun and the wind,

  the nostalgia of growth.
In each leaf

  is the unsure promise of the future,

and the important task of keep threading itself into what comes,

and feel in the skin, everything.

Wednesday, August 17, 2016

life lesson / lección de vida

Today I learned that clouds talk to each other.
They use the starred sky as a map to connect through lightning, no matter the distance or the volcanoes in between. 
With patience, they reach out to each other speaking in colors. They finish the deep conversation of light in a caress of raindrops. 

And I also learned I am thankful I was able to witness this softness, with an almost full moon as a companion and minutes that turned into an hour.





Hoy aprendí que las nubes se hablan entre sí.
Usan el cielo estrellado como mapa y para conectarse a través de rayos, sin importar la distancia o los volcanes de por medio.
Con paciencia, se llaman, hablándose con colores.
Terminan la conversación de luz con caricias de gotas de lluvia. 

También aprendí que estoy agradecida de haber sido testiga de esta suavidad, con una luna casi llena de compañía y minutos que se tornaron en hora.

Wednesday, August 3, 2016

flor y abeja / flower and bee

La flor endulza a la abeja con su néctar y color,
pero la abeja también la corteja
     Le baila, rodeándola, rozando sus pétalos,
     no del todo agarrando, sino tocando aquí y allá
La huele, estoy segura que la huele, 
     ese rincón, esa unión entre pistilo y centro
La abeja le canta además, y trae consigo memorias de zumbidos y polen de otras flores lejanas.
Es como viajar juntas.
La flor se permite este gozo y comparte de sí con esta criatura extraordinaria, que ¡además vuela!
La flor se abre, sólo un poco, como para permitir un beso ahí adentro, entre cuello y hombro
Y así, flor y abeja explotan en un instante largo, suyo, de líneas y conexión temporal



The flower sweetens the bee with her nectar and color,
but the bee woos her as well
     It dances, surrounding her, touching her petals,
     not fully holding, but just touching here and there
She smells her, I'm sure she smells her,
     that corner, that union between pistil and center
The bee also sings to her, and she brings memories of buzzing and pollen from other distant flowers
It's like traveling together.
The flower allows herself this joy and shares herself with this extraordinary creature, that flies!
The flower opens up, just a little, to allow a kiss inside, between neck and shoulder
And thus, flower and bee explode in a long instant that is theirs, between lines and temporary connection